La Acupuntura es una antigua técnica de curación desarrollada hace miles de años dentro de la Medicina Tradicional China. Restaura y mantiene la salud por medio de la inserción de finas agujas en Puntos de Acupuntura que se encuentran debajo de la piel. Estos Puntos tienen localizaciones concretas y conectan los Canales de Energía y los Órganos internos, formando un complejo entramado.Foto general

Durante la primera consulta, el Médico Acupuntor intenta determinar la patología que presenta el paciente a través de un meticuloso cuestionario, la observación y la exploración. Es muy importante comprender los síntomas que presenta el paciente, tanto como sus antecedentes personales y familiares, su forma de vida, el tipo de dieta, el patrón de sueño, sus emociones,...; preguntas que pueden parecer sin relación con el motivo de la enfermedad son frecuentemente muy importantes para el diagnóstico, y es preciso responderlas con toda la precisión posible. El diagnóstico incluye el examen de la lengua y el pulso.

Una vez identificado el o los patrones patológicos que afectan al paciente, el Médico Acupuntor determina el principio terapéutico, selecciona los Puntos apropiados y el método de tratamiento. Las agujas son, habitualmente, tan finas como un hilo y su longitud depende de la zona que vaya a ser punturada y del efecto que se busque; suelen fabricarse de acero inoxidable, aunque también existen de materiales más nobles y son sólidas. En condiciones normales deben ser de un solo uso. Lo normal es que, una vez introducida la aguja en la piel, se la manipule con diversas maniobras según el efecto que sea necesario conseguir. El paciente nota un ligero pinchazo y, a continuación, una sensación (tumefacción, calambre, hormigueo) que indica que la aguja ha entrado correctamente en el Canal por el que circula la Energía.

tempLa aguja puede ser retirada o mantenerse durante 20 minutos o más, dependiendo del efecto perseguido. En algunos casos, puede ser necesario aplicar un ligero estímulo eléctrico a algunas agujas, para potenciar su efecto, apareciendo una sensación de vibración u hormigueo. No sólo es una poderosa ayuda para aliviar el dolor, sino que es muy efectiva para tratar una amplia variedad de enfermedades. Puede combinarse con los medicamentos occidentales y/o con intervenciones quirúrgicas.

Actualmente, se continúan realizando investigaciones científicas sobre los modos de actuación de la Acupuntura en el organismo humano, con el fin de conseguir su integración en la Medicina Occidental como una técnica terapéutica más. En los cuadros agudos el tratamiento con Acupuntura produce un rápido efecto, pero las enfermedades tratadas habitualmente son crónicas, han sido tratadas durante años sin éxito por la Medicina Occidental, por lo que requieren uno o más ciclos de tratamiento, que incluyen entre siete a diez sesiones cada uno, realizadas una o más veces a la semana, según la severidad de la enfermedad, para solucionar la patología.

 

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 Fuente: abc_salud

 

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